Mientras disfrutábamos de un día más de lluvia, todos preparados con nuestras botas después de la merienda, tuvimos tiempo para sacar algunas fotos…
No imaginábamos que la lluvia que desde el domingo 25 de mayo estaba cayendo sin cesar, iba a ponerse peor… la fiesta de las botas siempre nos permite descubrir nuevos elementos en el patio de la escuela. Y esta vez, ¡La novedad eran las botas de la “T”!
Pero la lluvia traería algo más que divertirnos con las botas y descubrir elementos en el patio. Íbamos por la tercera mañana de en fila, sin sol, con aguaceros y mucho viento. Hasta Priscila, la “T” nueva de Prekinder, recién llegadita de Heredia, se puso suéter para protegerse del frío que provoca el viento en los pasillos del cole.
A su pesar, esa mañana me dijo que de verdad necesitaba otra cobija para dormir, si seguía este tiempo. Yo únicamente le sonreí, porque semanas antes habíamos hablado de la reacción de todos en la zona: en cuanto empieza a llover relucen las jackets y los suéter de ir a San José. Y, Prici, admirada, me dijo que no se lo podía imaginar… al menos, ya era parte del equipo con frío, pues ese día se trajo un suéter, que como me dijo “es como el más viejo, nunca imaginé que lo iba a ocupar en este lugar. Es que en Quepos siempre hace calor”.
El miércoles por la noche ya nos habían dicho que se estaba originando una tormenta tropical al frente de nuestras costas pacíficas, algo que yo no había escuchado en casi quince años de vivir por acá… además, se informa, que otra más se va a juntar y que se espera mucha lluvia, mucha lluvia.
Esto quiere decir que de nuevo, el jueves, me voy con mis botas nuevas para clases. La “T” Marisol me llama para decirme que en Parrita llueve tanto que ella no viene a trabajar y tampoco vienen los chicos de esa zona, pues luego no tendrán cómo regresarse si se sale el río (normal en tiempo de lluvias).
Así que para esa mañana del día jueves, ya la mitad de la población de la escuela no estaba. Los chicos del cole se encuentran en Alajuela, disfrutando de un campamento, los de Parrita no vienen y eso incluye no sólo a la “T” Marisol sino también a Marlene de Primer Nivel, Bogarían el de Sociales, Vera la de Arte y la secretaria administrativa de la dirección, la asistente de Roxana la sicóloga, los chicos de primaria y los de nivel inicial (dos busetas y varios carros que no estarán en el parqueo del cole). Tamaño poco de gente.
La lluvia sigue y la orden de la dirección es empezar a devolver a los chicos conforme vayan llegando, a las 8:30 AM ya no quedan niños, solo Ximena de Quinto Nivel y las maestras están desesperadas por irse, pues la lluvia es torrencial y el viento increíble. A las nueve de la mañana sólo quedamos algunas del personal, sacando el agua de lluvia que se ha apoderado de las oficinas administrativas, se suben las unidades de cpu sobre las mesas de los dos laboratorios de informática, para prever que cualquier inundación las eche perder. Ya no cabía la menor duda que las cosas se pondrían peor cada vez y con rapidez.
Como a las nueve, don Wilber llega por mi en su taxi y me despido de las compañeras que quedan aún, sobre todo a la Chela le advierto que no deben quedarse porque se va a poner peor, lo cual sucede, pues una hora más tarde, salieron con el agua a la cintura hacia la carretera principal, cortando a través de los jardines, ya que la calle de entrada a la escuela era un guacal llenito de agua.
A esa hora ya el río se había dividido en dos cauces, con fuerza, ambos, suficiente para arrancar el asfalto de la calle.
Así sucedió en la entrada a Paquita. El asfalto arrancado por el río fue a dar dentro de la casa de la familia que vive ahí mismito al lado del abastecedor, justo al frente de la ferretería que perdió la tapia y le cayo encima a otra casa, cosas que pude constatar personalmente cuando fuimos a levantar lista de los damnificados en Paquita el viernes al medio día (pero, de esto les contaré después).
A todo esto, ya Parrita estaba totalmente inundado, muchas familias fueron evacuadas, pero otras no, la comisión de emergencias local estuvo movilizando gente desde temprano el día anterior, se tomaron muchas precauciones, pero sin embargo los resultados eran evidentes en los avances por la televisión, lo único que se veía era el caos y la destrucción que el río Parrita estaba haciendo en toda la zona.
Pero nadie decía ni sabía lo que estaba sucediendo en Paquita, en nuestra propia comunidad y ante nuestros ojos. Algunas personas se preocuparon y así fue como Iguana Tours sacó en sus camiones a los ancianos del Hogar y los trasladaron a lugares seguros, ayudas aisladas y de algunas compañías, como Palma Tica, ayudaron a evacuar gente hacia otros lugares donde había menos peligro…
¿Y la comisión local de emergencias, la de nosotros, la Quepeña, la que tenía que estar ahí precisamente, antes que nadie?
Pues brilló por su ausencia y brillo hasta encandilar la ineficiencia, el desorden y la prepotencia, la charanga y la politización de las decisiones, el seguimiento de protocolos inhumanos y estúpidos ante una crisis evidente que afectó a toda una comunidad, más de trescientas familias (nosotros las visitamos, una por una, casa por casa), a quienes no les llevaron ayuda, ni siquiera agua, cuando más lo necesitaron.
No me duele ni me molestan los improperios que nos dijeron cuando fuimos a visitar las comunidades de Paquita, la indignación de la gente ante la inefectividad de la comisión era verdadera, justa y comprensible.
El viernes, ya pasada la lluvia y dejados destrozos y desastres en cada lugar del país, volvimos al cole a ver cómo estaba todo. Para nuestra alegría y con gran sorpresa, vimos las aulas secas. Agradecidas con Dios porque estuvimos en medio de la tragedia, conversamos sobre todo lo sucedido a cada uno de nosotros. Así nos dimos cuenta que a Yiye le cayó encima el roble que estaba al lado del puente del río Paquita, pero que no le cayó a su carro sino al de un amigo que tiene la peculiaridad de que cada vez que viene sucede alguna tragedia. También supimos que no era idea de nosotros, sino que verdaderamente nadie había podido comunicarse vía telefónica con Marisol, ni Marlene ni con nadie porque no había servicio telefónico en el área de Parrita. Nadie sabía nada de Parrita, todo era lo que se decía en la tele y no era mucho, las mismas informaciones las daban ya por dos días seguidos. No había paso para ninguna parte.
Hay muchas cosas interesantes para compartir. La vida esta llena de alegria y esperanza. Hagamos de esta vida un momento diario de ser mejores!
jueves, junio 05, 2008
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2 comentarios:
Hola T!!
Que recuerdos me trajo "Alma"... Está muy bonito e interesante su Blog.
Gracias de verdad, de corazón x ser una MAESTRA de las "de a de veras"! Yo le agradezco muchísimo a Dios x darme la oportunidad de que mi hijo esté en tan buenas manos y a ust x quererlo(s) -a todos- y ser tan especial como es... Que Dios me la bendiga millones y gracias nuevamente.
Cristal
Gracias a vos por tu confianza y por todo tu cariño, por dejarme ser parte de la vida de tu hijo y entrar en su corazon.
Un abrazo, que Dios te bendiga siempre.
Flor
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